EL BULLYNG EN LA ESCUELA
Empleamos el término bullying en la escuela para connotar un comportamiento agresivo o el acto intencional de hacer daño a algún/a otro/a, que se lleva a cabo de forma constante durante un período de tiempo y en el cual existe una relación interpersonal caracterizada por una asimetría de poder.
Por
tanto, para que un acto de agresión sea una expresión de bullying se requiere
que la agresión se sostenga en el tiempo y que entre los involucrados
(víctima/agresor) haya una diferencia de poder. Un acto eventual y único, por
muy brutal que sea -como el reciente caso
de la profesora del colegio Pierre Teilhard de Chardin, acuchillada por
uno de sus estudiantes- no es bullying. Tampoco lo es por cierto, una pelea
entre compañeros de igual fuerza y poder o una escaramuza entre pandillas o
grupos.
El
hostigamiento tiene que ser permanente en el tiempo y como tal puede utilizar
diversos soportes para ejercerse, los cuales, en la mayoría de los casos,
suelen entremezclarse:
- Soporte
físico (golpes, empujones, robos);
- Soporte
verbal (insultos, amenazas);
- Soporte
relacional o indirecto (exclusión social, rumores) y,
- El
soporte digital (agresiones vía web, celulares, etc.).
- Ninguno de estos actos de forma individual y exclusiva puede
considerarse bullying, a no ser que uno o más de ellos se presenten
consistentemente en el tiempo.El bullying es un problema real y grave en las escuelas, independientemente de los países, del tamaño de los establecimientos, de la diversidad cultural, del nivel socio-económico de los estudiantes o de la dependencia educacional de los colegios.
Se
deben definir políticas anti-bullying en el establecimiento con participación
de toda la comunidad educativa: padres, profesores, estudiantes, personal
administrativo y directivo. Esta política debiera ser sostenida en el tiempo,
debe definir normas, apuntar a cambiar relaciones interpersonales y climas
discriminatorios e intolerantes.
Las
estrategias además de convocar a diferentes actores: estudiantes, profesores,
padres y directivos de los establecimientos educacionales, se realizan a nivel
del establecimiento escolar, de la sala de clases y, en casos específicos, de
intimidados o intimidadores. Todo indica que las estrategias más eficaces son
las que pueden entenderse como integrales, aquellas que incorporan a toda la
comunidad escolar y operan en los distintos niveles. Ahora bien, la integración
de los padres es considerada en la mayoría de las estrategias, porque ella se
define como fundamental.
Es
importante que tanto estudiantes, padres, profesores y directivos de los
establecimientos educacionales, tomen, en primer lugar, conciencia de que el
bullying existe, que es un problema grave, que no necesariamente hay que buscar
culpables, reconocer que intimidados e intimidadores requieren atención, y
tomar la decisión de enfrentar el problema.
Saber
que el bullying ocurre preferentemente cuando los profesores, padres y adultos
no están presentes: en el recreo, en el cambio de hora, a la salida del
colegio, en los baños, en los chats.




